Lobatos
Tras su paso por la Colonia y al cumplir los 8 años, niños y niñas entran a formar parte de la Manada de Lobatos.
Su imaginación está al servicio de una incesante actividad y del juego, su medio de aprender. Su compromiso es “Haremos lo mejor”.
En el marco simbólico de “El Libro de las Tierras Vírgenes” de Rudyard Kipling, los lobatos y lobatas aprenden a crecer con la ayuda de sus “Viejos Lobos”. De nuevo es el desarrollo de la imaginación la que permite al educador hablar un lenguaje accesible para el niño.
En esta etapa los niños y niñas aprenden a convivir en pequeños grupos de seis, llamados “seisenas”, en las que se reparten responsabilidades y aprenden a trabajar juntos, desplegando sus hábitos sociales y responsabilizándose de su tarea.
A través del juego, el niño aprende a quererse y respetarse, y a querer y respetar a los demás. Es a través del juego como va adquiriendo también sus propios valores personales que le acompañarán toda su vida.
A través de talleres se inician en destrezas y habilidades, y a través de excursiones y campamentos, a desenvolverse por sí mismos de manera cada vez más autónoma.
Los niños y niñas de una Manada de Lobatos se inician en el Gran Juego de la Vida con la ilusión de crecer sanos, fuertes, capaces de superarse y con ganas de descubrir el mundo.
OBJETIVOS EDUCATIVOS GENERALES DE LA SECCIÓN DE LOBATOS
Como resultado de los aprendizajes experimentados por los Lobatos, al finalizar sus vivencias en la Manada, y de cara a integrarse adecuadamente en una patrulla de la Tropa Scout, éstos serán capaces de:
1. Enriquecer los conocimientos, destrezas y actitudes adquiridos en la Manada (dominio motriz, relaciones positivas con los adultos, separación del mundo interior del exterior, identificación sexual, interiorización de normas grupales, asunción de valores relativamente fijos...) para actuar libremente y con creatividad en todos los aspectos de la vida según las características personales y el Compromiso Scout adquirido.
2. Desenvolverse con confianza en sí mismo, hacer uso adecuado del tiempo libre y participar libremente en los grupos a que se pertenezca guiándose por las personas más preparadas de estos grupos.
3. Analizar y valorar las modas y productos de consumo para su uso responsable. Preocuparse por el cuidado del cuerpo, manteniéndose al margen de actitudes perjudiciales para su desarrollo y salud, y practicando ejercicios físicos y hábitos de higiene y alimentación.
4. Descubrir por el bien de sus experiencias la importancia del medio ambiente, necesario para el desarrollo de la vida participando en su conservación.
5. Asumir las normas de comportamiento en las relaciones con las otras personas (familia, colegio...) manteniendo una actitud de apertura hacia ellos y su entorno.
6. Reconocer y analizar los diferentes objetos, costumbres e instituciones religiosas presentes en el propio entorno familiar, social y cultural, descubriendo los sentimientos y actitudes que contienen y percibiendo el grado de pertenencia o no a alguna de las familias de creyentes existentes.
7. Observar y analizar, para darse cuenta de su valor y poder comportarse en consecuencia de la vida cotidiana familiar y social -experiencial y afectivamente-, tanto las actitudes y costumbres humanas que rigen la vida y la convivencia (respeto a personas y cosas, solidaridad, justicia en los juegos, confianza en los adultos, obediencia a normas, admiración...), como los valores recogidos en el Espíritu Scout de los Lobatos (Promesa, Ley, Lema, B.A...).
8. Permanecer abierto-a a la posible creencia en Dios (adquiriendo destrezas y habilidades –sensitivas, gestuales, psicomotrices...—para acceder a la propia interioridad; valiéndose de las vivencias cotidianas y del marco natural; descubriendo la importancia del propio ser con todas sus posibilidades – de expresión y relación--; valorando la dignidad humana...).
9. Descubrir y/o profundizar en una opción de fe, creciendo en los compromisos que conlleva (individuales y/o comunitarios), y continuar ejercitándose en destrezas y habilidades para acceder a la propia interioridad o expresar sentimientos y experiencias religiosas en los diversos lenguajes –verbal, plástico, musical, corporal, simbólico...